En camioneta y a paso firme llegamos a Salta en pleno atardecer, llovía un poco, sol fuerte, vientito con aroma a tierra mojada, paisaje montañoso, ruta en desnivel. Ese era el escenario, alentador. 

El paisaje es pintoresco, la gente agradable, colaborativa. Todo propone un gran descanso.

Nos hospedamos en casa de los tíos de Nico: Mari y Alberto por quienes confieso un tremendo cariño, nos recibieron, nos cocinaron los platos salteños (y no tan del norte) más ricos del mundo y nos arroparon como a niños. Estadía 6 estrellas, vaya si lo fue.

Nos divertimos con los primos más grandes y las sobrinas más pequeñas, comimos un asado en familia, jugamos a las escondidas, saltamos (y rompí) una cama elástica. Coloridos 4 días en Salta!.

La ciudad propone algunos paseos obligados: El centro mismo merece una visita completa, la plaza 9 de Julio es el centro político, comercial y cultural de Salta, con un estilo colonial y una fachada conservada que aún se disfruta. La plaza está enmarcada por el Cabildo Salteño, un lugar preciosos, con un museo repleto de reliquias e historia. Hay visitas guiadas y la entrada es económica, vale la pena para empezar a sentir la idiosincrasia norteña.

Cerquita hay otro gran museo: el de las momias. Es movilizador! Hay tres pequeños que fueron momificados hace cientos de años. Mayormente en rituales de connotaciones religiosas, con enormes historias y promesas detrás. Conservado en perfecto estado y que uno puede observar a través de un límpido vidrio para entender un poco ese momento que marcaba (y aun lo hace) la cultura a fuego.

En el paseo, nos cruzamos con un carnaval que confirmaba nuestra sospecha de que esa ciudad aún a la distancia puede mantener tremenda mística. Disfraces pintorescos, bailes autóctonos y generaciones que danzaban. Un evento para retratar y disfrutar. 

Las afueras de salta tienen belleza impresa en cada rincón: Cerros de colores, arena colorada, bodegas con vinos deliciosos para que los paladares se deleiten, ciudades conservadas, locales amigables.

Cafayate es un excelente lugar para beber un buen vino y distenderse largo rato. San Lorenzo es un pueblo (cercano al centro) con casas preciosas, mucho verde, un pueblo con texturas!

San Antonio de los Cobres, un pueblo que conserva magia. Los chicos se acercan por una foto, una charla o para ofrecerte una visita guiada, casas de adobe, quietud, silencio y predisposición. 

Salta es un poco de todo, es un momento pasado en un contexto muy presente que intenta (y logra) perdurar. Es comida deliciosa (clásicas empanadas que enorgullecen a los locales, locros abundantes, que hay que comer religiosamente, Tamales y Humitas a la orden del día). Vinos cosechados allí mismo. Clima caluroso pero manejable. Propuestas nocturnas. Amplias salinas. Cerros de colores, puentes admirables. Reuniones sociales concurridas. Salta es eso, un poco de todo, mucho para ver y gozar. 

Salta es todo eso: belleza simple en el aire. El norte argentino un lugar para atesorar en la retina y en la experiencia. 

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